martes, 14 de mayo de 2013

Ex ministro de Defensa de Canadá afirma que convivimos con extraterrestres

En la primera declaración pública de un jerarca gubernamental de primer nivel mundial, reconociendo la existencia de extraterrestres conviviendo con los humanos en el planeta, el ex ministro de Defensa de Canadá, Paul Hellyer, afirmó que por lo menos cuatro distintas clases de “ET´s están viviendo en la Tierra en este momento y por lo menos dos de esas clases trabajan para el gobierno de los Estados Unidos”.

La declaración del ex jefe de la defensa canadiense, de 89 años, fue realizada durante una conferencia sobre la existencia de vida extraterrestre, realizada en Washington.

Actualmente Hellyer se desempeña en el Consejo Privado de la Reina, para Canadá, una especie de gabinete ministerial en el marco de la monarquía constitucional existente en el país.

La realidad de los OVNIS es tal como la de los aviones

“Los  UFO´s (Objetos Voladores no Identificados por sus siglas en inglés), son tan reales como los aviones que vuelan sobre nuestras cabezas”, afirmó el jerarca canadiense a un grupo de parlamentarios de Estados Unidos, que convocaron a distintos especialistas para evaluar aspectos novedosos del tema.
Durante una semana, testimonios y exposiciones fueron la tónica para que miembros de la Cámara de Representantes adoptaran una posición de mayor conocimiento sobre el particular.
Los testimonios de Hellyer, que en 1963 reformó las Fuerzas Armadas Canadienses, convirtiéndolas en una unidad moderna para su época y con mucho mayor eficiencia que la reconocida hasta ese momento, han sido el meollo de un asunto que sigue sin tener argumentos definitivos.
Hellyer, que no creía en “platillos voladores” hasta que una experiencia vivida con su mujer en una carretera canadiense le cambió definitivamente sus convicciones, explicó –ante el asombro de sus interlocutores- que no solamente los extraterrestres han llegado, sino que convivimos con cuatro grupos de orígenes totalmente distintos, que están entre nosotros sin que la mayoría se haya dado cuenta del hecho.

viernes, 3 de mayo de 2013

Jeff Hanneman - R.I.P.


La neurociencia y su eventual aplicación en la política o el marketing podrían utilizarse también en manipulación personal y masiva.

Los recientes descubrimientos de la neurociencia y su eventual aplicación en la política o el marketing (para hacernos creer que voluntariamente elegimos o rechazamos un producto) podrían utilizarse también del otro lado de la arena, como técnica de resistencia hacia la manipulación personal y masiva.

Una de las disciplinas científicas más destacadas de esta época es la neurociencia, cuyos descubrimientos prometen descifrar con detalle la manera en que el cerebro humano in extenso nos configura como personas: desde los actos más sencillos y rutinarios hasta esos aspectos que durante casi toda la historia de la humanidad se han asociado con fuerzas cuasi metafísicas. Algún día la neurociencia nos dirá dónde reside eso que llamamos personalidad o libertad de elección o enamoramiento, dónde la psicopatía o la depresión, el genio, etc.
Sin embargo, como casi cualquier desarrollo científico de gran envergadura, su lado polémico no ha tardado en sobresalir. Muchas de las críticas que se han hecho en torno a la neurociencia se centran en la pérdida de libertad o de capacidad de elección que, eventualmente, podría conseguirse por medio de la información obtenida en los experimentos y las investigaciones.
Dos ámbitos particulares en que esto podría convertirse o ser ya una realidad son la política y la mercadotecnia, en donde el conocimiento conseguido a propósito del cerebro y los mecanismos por medio de los cuales elegimos o rechazamos algo (un producto, un candidato, una propuesta, etc.), podría encontrar aplicaciones más que deseables para quienes laboran en dichos campos.
Y si bien en la política, al parecer, todavía no se implementan estas campañas basadas en premisas de la neurociencia, en cambio en la promoción de productos de consumo estas han ganado cada vez más simpatía entre los grandes vendedores. Partiendo del hecho de que “la verdad —al menos en términos de mercadeo— no es una opción racional, sino un impulso”, los neuromercadólogos apelan menos a los procesos pretendidamente racionales que nos llevan a elegir un producto y no otro que a todo ese entramado irracional que, dicen, subyace a cualquier decisión, una serie de conexiones de las que aparentemente no tenemos noticia conscientemente pero que no por ello no ocurren y, por el contrario, son según los neurocientíficos los que verdaderamente nos hacen tomar una decisión: “En captar la atención hay técnicas documentadas: los colores brillantes, la iluminación, los carteles dinámicos y los anuncios con rostros son bastante efectivos”, explica al respecto Tim Holmes, psicólogo de la Universidad de Londres.
En política todavía son pocos los casos documentados en que la neurociencia se utilice para alcanzar un objetivo político específico, aunque sin duda esto cambiará con el tiempo. Por lo pronto se sabe de un candidato sudamericano que se sometió a un escaneo cerebral para identificar sus fortalezas y sus debilidades emocionales. Asimismo, el gobierno del Reino Unido tiene un equipo que utiliza conocimientos sobre los procesos cognitivos automáticos para inclinar a los ciudadanos hacia las decisiones que el gobierno considera favorables para sus intereses.
Sin embargo, como bien apunta el artículo de la BBC del que tomamos esta información, estos descubrimientos de la neurociencia son un arma de doble filo, pues si bien pueden utilizarse para manipular a las masas y obligarlas sutilmente a que tomen cierta decisión (haciéndoles creer que lo hacen libremente), también es posible que estas masas tengan conocimiento de dichos avances y se preparen para resistir la andanada. Un estudio, por ejemplo, mostró que ciertos sujetos son casi inmunes a estas campañas que buscan adentrarse en la parte más inconsciente del cerebro, curiosamente personas que practican un cierto tipo de meditación. Asimismo, parecer ser que si estas técnicas se basan sobre todo en el contexto en el que está situado un producto (sea político o de consumo), en el caso de las personas el mecanismo no es distinto y rodearse de personas razonables o virtuosas podría conducirnos a que “todos nosotros usemos esos conocimientos para tener más criterio, exigir más, lograr más control y quizás hasta ser más felices”.
 
 

Valiéndose de la neurociencia, el gobierno francés estudia como funciona el cerebro cuando se toma una decisión… y cómo puede ser manipulado.


El gobierno francés ha creado una oficina de neuropolítica, dedicada a la aplicación de la neurociencia a la política pública. A través del estudio de las imágenes cerebrales en el proceso de realizar decisiones se puede obtener valiosa información sobre el efecto que tiene un producto o un mensaje sobre una población. Esta información, evidentemente, luego puede usarse para formular un mensaje más efectivo o crear un producto que apele a las partes del cerebro que intervienen en decidir algo.

El director de esta unidad gubernamental, el Dr. Olivier Oullier, fue entrevistado por una cadena de radio australiana. Aquí pueden escuchar la entrevista en inglés. Transcribimos lo más destacado.
Oullier dice que la neurociencia no traera la solución perfecta en términos de salud o publicidad, pero provee nuevas métricas para evaluar el nivel con el que se debe informar o shockear.
Cita un ejemplo: en la cuestión del tabaco funciona mejor informar con datos que shockear visualmente, ya que esto sólo produce una respuesta de la parte posterior del cerebro que no dura mucho. En cambio la información concreta apela a la memoria y puede producir cambios duraderos.
Sin embargo, el mismo funcionario, un poco contradictoriamente, revela que en ocasiones las imágenes visuales fuertes logran tener recordación y son efectivas pero deben de ser variadas porque si no el público se hace insensible. Y hace referencia al hecho que los médicos pese a estar informados tienen un alto índice de tabaquismo.
Olivier Oullier dice que la resonancias magnéticas funcionales muestran como opera el cerebro y la comunicación entre diferentes áreas, especialmente la interdependencia entre la profundidad emocional del cerebro y la parte racional, algo que llama “emoracionalidad”, un híbrido fundamental en nuestra toma de decisiones.
Curiosamente el funcionario y neurocientífico dice que empezó su trabajo en este ámbito a través del neuromarketing y que su trabajo se basa en el de algunas compañías privadas de este incipiente sector. Y plantea la pregunta de la neuroética.
Misma pregunta que podríamos hacer al gobierno francés ¿se utilizará el neuromarketing sólo para intentar que las personas dejen de fumar o cuestiones similares de salud o para sesgar la opinión del público o incluso convencerlos a aceptar una política controvertida o ganar la aceptación para algún político?
Al final de la entrevista el funcionario francés cita un estudio de Stanford que muestra que la neurociencia conductista permite saber si una persona va comprar o no un producto, algo que también permite saber como las personas tomas sus decisiones, algo muy valioso para un gobierno.
Aquí pueden leer en línea el clásico pionero de Tim Leary: “Neuropolitics: The Sociobiology of Human Metamophosis.

Recorriendo los procesos neurológicos que intervienen en la toma de una decisión, descubrimos que pese a que nos gusta pensar lo contrario, nuestras decisiones son en gran medida irracionales y están siendo manipuladas por una serie de factores que apelan a recompensar ciertas áreas de nuestro cerebro para acallar otras y tomar control de nuestro centro de mando.


Pensamos que nuestra decisión de otorgarle un voto un candidato en una elección política es el resultado de un proceso razonado, minucioso, en el que sopesamos una serie de factores –propuestas, personalidad, proficiencia, etc.—para llegar a una conclusión que admite un riguroso escrutinio intelectual. Solamente las personas radicales o ignorantes toman decisiones irracionales, víctimas de la manipulación emocional. Y, claro, nosotros no somos esas personas, nosotros ejercemos control de nuestro cerebro, somos conscientes de las estratagemas de los medios de comunicación, las agencias de marketing y  la propaganda política.  Esto es lo que creemos, justamente porque el diseño de nuestro cerebro nos recompensa cuando logramos encontrar evidencia de nuestros razonamientos;  que lo que creemos sea “verdad”, en el cerebro, no tiene precio y en comparación con recibir los neurotransmisores de placer que surgen de esta supuesta congruencia entre el mundo interno y el mundo externo se diluye el argumento de un posible autoengaño.
Tomar una decisión es un fenómeno altamente complejo, en el que intervienen numerosas áreas del cerebro, muchas de las cuales se oponen entre sí.  Históricamente consideramos que la razón es la función cerebral más valiosa y efectiva, especialmente en lo que concierne a tomar una decisión: el frío y preciso análisis de la información y sus variables. Heredamos de Platón la idea de que debemos de regular nuestras emociones –esos caballos desbocados—y aplicar el mesurado rigor de la razón –el  calculador auriga que no compromete su visión ante los forcejeos de la pasión. En apariencia incluso la neurociencia parece confirmar esta preponderancia de la razón: la corteza frontal cerebral, el asiento de la razón y el pensamiento analítico, es un rasgo distintivo entre el cerebro humano y el cerebro de otros animales, la punta de lanza de la evolución dirían algunos. Sin embargo, como diría Pascal, “el corazón tiene razones que la razón no conoce”. Como veremos, las emociones, aparentemente más primitivas, en muchos casos detentan una potestad sobre la razón no sólo en su influencia en la toma de una decisión sino también en su capacidad de penetrar, por así decirlo, “el corazón” de un fenómeno.
En su libro “How We Decide”, Jonah Lehrer, explora el fascinante proceso cerebral que supone tomar una decisión. Desde escoger a qué receptor lanzar el ovoide cuando quedan pocos segundos en el reloj en el Superbowl, decidir qué hacer cuando un avión está al borde de estrellarse, definirse por un cereal en el pasillo de un supermercado inundado de coloridas opciones o decantarse por un candidato para la presidencia de un país, en todas estas decisiones intervienen una polifonía de regiones cerebrales que luchan por apoderarse, momentáneamente, de la cabina de piloto –como si trabajaran para su propia agencia (o al menos su propio efímero placer).
Neuropolítica: la mente es su propio partido
Veamos primero una serie de estudios electorales que revelan el trasfondo mental que motiva un voto.  Los electores con una afiliación política marcada difícilmente cambian de opinión, saben lo que creen. Entre 500 electores con una fuerte afiliación partidista a los que se les intentó persuadir en Estados Unidos en 1976 sólo 16 cambiaron de opinión y votaron por el otro partido. Otro estudio registró el comportamiento electoral de votantes entre 1965 y 1982, midiendo el flujo de oscilación en la afiliación entre uno u otro partido. Aunque fue una época muy tumultuosa en la política estadounidense, sólo el 10% de las personas que se identificaron como republicanos en 1965 dieron su voto a los demócratas en 1980.
Lo interesante es dilucidar el por qué de esta persistencia partisana. El psicólogo de la Universidad de Emory, Drew Westen, realizó un estudio con resonancias magnéticas en la elección del 2004 en Estados Unidos en el que mostró a los votantes declaraciones contradictorias de cada candidato, George W. Bush y John Kerry. Bush aparecía alabando la labor de los soldados en Irak y prometía servicios de salud gratuitos para los veteranos y luego se le informaba al sujeto del experimento que ese mismo día había suspendido el beneficio médico a 164 mil veteranos. Kerry caía en flagrantes contradicciones sobre su posición sobre la guerra de Irak, votando a favor como senador y luego dando a entender una posición radicalmente opuesta en la retórica de su campaña. Los sujetos del experimento tenían que evaluar el nivel de contradicción de los dos candidatos en una escala del 1-4. No debería de sorprendernos saber que los demócratas consistentemente consideraron las contradicciones de Bush lo más alto en la escala (las de Kerry les parecieron poco preocupantes). Los republicanos disculparon las contradicciones de Bush pero hallaron intolerables los deslices de Kerry.
Midiendo las zonas cerebrales que se activaban mientras los sujetos escuchaban las declaraciones de los candidatos, Wester descubrió que al ser expuestos  a las contradicciones de su candidato preferido, los fieles partisanos empleaban áreas del cerebro relacionadas con el control de las emociones, como la corteza  frontal. Pero los sujetos no estaban analizando calmadamente los hechos, estaban usando la razón para preservar la certidumbre de su preferencia política. Y una vez  que lograban una interpretación favorable de la evidencia, sin importar las contradicciones, se encendían los circuitos de recompensa y experimentaban descargas de apacible emoción. “Esencialmente, parece que los partisanos alteran el caleidoscopio cognitivo hasta que logran arribar a la conclusión que desean, y son masivamente reforzados con una eliminación de estado negativos emocionales y con la activación de estados positivos”, concluye Westen.
Reforcemos esto con otro estudio, el científico político de Princeton, Larry Bartels, realizó una investigación en la década de los 90 que apunta en la misma dirección. Durante la presidencia de Bill Clinton, el déficit del presupuesto disminuyó en más del 90%; sin embargo, cuando se le preguntó a electores republicanos en 1996 que había sucedido con el presupuesto en la presidencia de Clinton, más del 55% dijeron que el déficit se había incrementado. Lo interesante es que los republicanos dentro del grupo de los “muy informados” –que ven las noticias por cable, leen el diario y pueden identificar a sus congresistas—no respondieron con mayor precisión que los “poco informados”. Bartels infiere que saber más de política no borra los sesgos partidistas y los electores solo asimilan datos que confirman lo que ya creen. Si la información no se ajusta a su visión política de la realidad, entonces es convenientemente ignorada.
La naturaleza de nuestro cerebro hace que sólo escuchemos lo que queremos, lo demás nos parece ruido. Literalmente, como sugiere un estudio realizado por el psicólogo Timothy Brock y Balloun. Brock y Balloun sometieron a un grupo de fieles cristianos y a un grupo de ateos a un mensaje radiofónico en el que se atacaban la enseñanzas de la Iglesia; para hacerlo más interesante, añadieron una molesta estática a la grabación –un poco de ruido blanco. El escucha podía reducir la estática simplemente apretando un botón para aclarar el contenido del mensaje. Los no-creyentes siempre intentaban reducir la estática para escuchar bien el mensaje; los creyentes en cambio preferían el mensaje tal cual, con una dosis de ruido que lo hacía más difícil de oír. Dice Jonah Lehrer “Todos silenciamos la disonancia cognitiva a través de la ignorancia autoimpuesta”.
Este tipo de mecanismo de defensa para salvaguardar nuestra estructura cognitiva –para no ponerla a prueba—no sólo afecta a personas que se mueven en los extremos de la política y la religión. Las personas que supuestamente deberían de  saber separar el ruido de la señal, expertos y especialistas entrenados para evaluar las evidencias y con  amplios marcos referenciales para sopesar diversos elementos dentro de una proceso cognitivo, también son sujetos a la distorsión de sus prejuicios, “a la prisión de los preconceptos”. El profesor de la Universidad de California en Berkeley, Phillip  Tetlock inició un proceso de investigación en 1984 estudiando las predicciones de expertos políticos –los llamados “pundits”— de facciones opuestas (los “doves” y los “hawks”). Años después, al revisar el material que recavo, Tetlock concluyó que ambos se equivocaron consistentemente en sus predicciones. Los “doves” predijeron que la actitud beligerante Reagan provocaría una escalada de alta tensión diplomática, incluso un punto de quiebre; lo opuesto ocurrió: Gorbachev llegó al poder y con él la transformación del glasnost. Los “hawks”, incluso con la llegada de Gorbachev, predijeron que el “imperio maligno” soviético seguía en acción y nunca imaginaron que sus reformas eran sinceras.
El pésimo performance de los expertos inspiró a Tetlock a ampliar su estudio. Seleccionó a 284 expertos que se ganaban la vida comentando en temas políticos y financieros y les preguntó sobre sus predicciones a futuro en temas cómo “¿Será reelegido George Bush?”, “¿Se separará Quebec de Canadá?”, “¿Reventará la burbuja del dotcom?”. Tetlock midió 82, 361 predicciones y determinó que el desempeño de los expertos fue inferior al mero azar. Es decir, un chimpancé  apretando un botón habría superado a la mayoría de los especialistas.
Analizando sus datos, Tetlock formuló la hipótesis de que la certidumbre era un poderosa debilidad en el caso de los expertos –aquellos considerados como las más eminentes probaron ser los que más se equivocaron. “Cuando los expertos estaban convencidos de estar en lo correcto, ignoraron otras partes del cerebro que sugerían que podían estar equivocados”, dice Lehrer en su comentario a este estudio. Los verdaderos expertos son aquellos que no desechan datos disonantes, los incorporan a su proceso cognitivo, son capaces de aceptar y aprender de sus errores en tiempo real. La certidumbre nos permite actuar con celeridad y confianza –algo que puede ser muy útil cuando nos estamos defendiendo de una depredador o nos queremos acercar a una mujer o a un hombre que nos atrae sexualmente– pero cuando se trata de una decisión compleja en la que intervienen factores contradictorios nos impide discernir con claridad entre aquello que queremos que suceda y entre aquello que va a suceder.
Regresemos al proceso de elegir –esa discusión electroquímica entre la mente y la mente.  Antoine Bechara, un neurocientífico de la Universidad del Sur de California, compara, explica Lehrer,  ”esta frenética competencia neural con la selección natural, con las emociones más fuertes (‘¡realmente quiero Honey Nut Cherrios!’) y los pensamientos más convincentes (“debería de comer más fibra”) ganando terreno sobre los más débiles (‘me gusta el personaje de caricatura en la caja de los Fruit Loops’). El ensamble de neuronas que logre apuntalarse determinará lo que desayunes.  “El punto es que la mayoría  de la computación se hace a un nivel emocional, inconsciente y no a un nivel lógico”, dice Bechara.
Estudios muestran que cuando una persona es expuesta a un producto se enciende su núcleo accumbens, una región cerebral asociada con el placer y la recompensa que genera descargas de dopamina –el nivel de activación de esta zona corresponde al nivel de deseo que se tiene por un objeto. Cuando una persona observa un producto que desea esta zona predomina, exceptuando que ocurra un contraargumento. Por ejemplo, el producto que desea es muy caro o se le avisa que es muy malo para la salud, entonces puede entrar en juego la ínsula, parte del cerebro racional. Midiendo la cantidad de activación de estas dos zonas, científicos han logrado predecir el comportamiento de un posible comprador –sabiendo antes que el mismo consumidor qué producto van a adquirir. Las tiendas deliberadamente manipulan nuestro cerebro excitando primero nuestro núcleo accumbens, por ejemplo, exponiéndonos a relumbrantes artículos de lujo en los pasillos preferenciales o a ricos y gratuitos bocadillos para que una vez que lleguemos a lo que estábamos buscando nuestro cerebro ya esté inundado de hormonas de recompensa. Esto es complementado truqueando a nuestra ínsula a mantenerse fuera de la escena diciéndonos que un producto tiene un descuento o que es un precio especial de temporada o que se le acaba de añadir un tanto por ciento más sin un cargo extra –esto la relaja e impide su tiránico reprendimiento.
México 2012:  El neuromarketing de un candidato (un producto de consumo político)
¿Qué tiene que ver esto con la política y la decisión de votar? Para quienes no ha quedado evidenciado hasta aquí, quizás sea acertado enfatizar en las similitudes entre el marketing tradicional, el de un mercado, y el de una elección. Noam Chomsky reiteradamente hace hincapié en cómo las elecciones en Estados Unidos son en realidad batallas de agencias de relaciones públicas, en las que el candidato es el producto y, como sucedió entre Wal Mart y las tiendas locales que ha desplazado en todo el mundo, aquel que tiene mayor presupuesto generalmente gana (el Center for Responsive Politics tiene estadísticas que señalan que 9 de 10 veces el candidato con mayores fondos gana la elección). Es altamente significativo que la campaña de Obama en el 2008 incluso ganó el premio a la mejor campaña de publicidad, el “Advertising Age’s marketer of the year for 2008”.
En México los ciudadanos están a unos días de hacer una decisión de relevancia histórica. Algunos se sorprenden, por ejemplo, de cómo es posible que un candidato como Enrique Peña Nieto pueda encabezar las encuestas cuando supuestamente un riguroso proceso racional indica que representa a la vieja guardia del poder (el PRI) corrupto que por décadas ha sumido al país en un lacerante abismo de desigualdad. ¿Cómo  es que se puede olvidar tan fácilmente setenta años de una especie de dictadura encubierta? Quizás las compraciones son excesivas, pero en la redes sociales se preguntan, ¿votarían los chilenos por Pinochet otra vez?
La casi increíble popularidad de Peña Nieto –a la par del encono qu genera—tiene que ser entendida desde la perspectiva del marketing emocional que lo propulsa. No es casualidad que su apariencia sea la de un galán de telenovela, que cuente con el aparato mediático de la gran televisora nacional (que incluso esté casado con una de sus actrices) y que sea manejado por un copioso equipo de marketing. Peña Nieto es como ese producto en el supermercado que activa el núcleo accumbens de millones de personas (uno dirá que “ciertamente no el mío” o que “yo sí me doy cuenta de la simulación, la ignorancia y la corrupción que significa”, pero no se puede negar que muchos mexicanos estarán recibiendo  recompensas de dopamina al observarlo y preferirlo). Poco importa el contenido de su mensaje o del mensaje de los expertos y la oposición –ya hemos visto que al inundarse las zona de placer cerebro, la parte racional pasa a segundo término o que cuando se nos expone a un argumento que contradice nuestra creencia, la razón interviene para desechar rápidamente esa versión contradictoria y afirmarse, aunque sea con un acto profundamente “irracional”. En este sentido, podemos sentir cierta impotencia argumentativa, y toda la información que se apila, en apariencia contundente, señalando que lo único que se renueva en el PRI es su capacidad de incurrir en prácticas fraudulentas o que existe una clara colusión entre su candidatura y la empresa que monopoliza la televisión en el país, todo esto palidece ante el poder bruto de la imagen que apela a centros de recompensa en nuestro cerebro (o en el caso de algunos electores, a recompensas directamente en sus bolsillos).
Podría sonar paradójico, pero quienes buscan cambiar el resultado de la elección presidencial quizás deberían de recurrir más a las emoción que a los argumentos racionales. Aquella emoción que en el 2006 contribuyó a la derrota de Andrés Manuel López Obrador (más allá del probable fraude que padeció), con la llamada guerra sucia, en la que se le vinculó, un tanto irracionalmente y apelando a mecanismos inconscientes, con personajes dictatoriales y supuestamente peligrosos para la estabilidad de un país. Después de lo expuesto aquí podría parecer contradictorio, pero es que el cerebro en su complejidad tiene que admitir contradicciones para potenciar su funcionamiento, decir que es el cerebro emocional el que mayor capacidad tiene para tomar una decisión. Aclaremos que no es la emoción irrefrenable– el caballo salvaje– solamente la que tiene esta facultad, sino aquella que brota de la razón -para trascenderla– y que conserva el análisis sin perder los bríos que nacen de la la profundidad. Para algunos podría ser una sorpresa pero es el cerebro límbico, asociado con las emociones, el que puede manejar una mayor cantidad de información, más que la razón encumbrada en la corteza frontal.
El cerebro emocional vs el cerebro racional
El psicólogo holandés Ap Dijksterhuis descubrió que cuando se trata de decisiones complejas las emociones conocen razones que exceden las facultades de la razón. En un experimento se evaluó una serie de autos conforme a un conjunto de variables para determinar cuáles eran los mejores autos para un consumidor. Luego se les informó a un grupo de personas sobre las cualidades de cada auto (evidentemente sin decirles cuales eran los mejores evaluados). Posteriormente se les pidió que eligieran cuál era auto ideal para realizar una compra. Dijksterhuis descubrió que las personas que tuvieron tiempo para pensar de manera racional –cuidadosamente contemplar los datos duros y sopesar  cada alternativa—escogieron el auto ideal menos del 25% de las veces –una menor efectividad que una selección aleatoria. En cambio, personas que recibieron la información pero que luego se les distrajo realizando otra actividad –“aquellos que fueron forzados a decidir con sus emociones”, explica Lehrer—eligieron el mejor auto un 60% de las veces. Otro estudio similar en el que expertos evaluaron las mejores mermeladas del mercado demostró que cuando a un grupo de sujetos experimentales se les pidió de botepronto que evaluaran las mismas mermeladas según su calidad, estos realizaron una evaluación a la par de los expertos, pero cuando se les pidió que realizaran esta evaluación pero explicando por qué habían hecho tales elecciones  su evaluación fue completamente distinta, sin lograr ajustarse al canon de la calidad de estos productos. Otro caso sobresaliente en este sentido  es el del físico y jugador de poker profesional Michael Binger, quien sólo empezó a ganar cientos de miles de dólares cuando descubrió que saber contar las cartas no era suficiente para llevarse una mano de este deporte mental, que a veces había dejar de considerar las probabilidades matemáticas para apostarle a lo que sientes. “Como físico, es difícil admitir que simplemente no pueden razonar tu camino hacia una partida ganadora. Pero esa es la realidad del poker. No puedes construir un modelo perfecto para él. Esta basado en una aparentemente infinita cantidad de información. En ese sentido, el poker es cómo la vida reaLehrer incluye otros estudios en su libro “How We Decide” que parecen indicar que cuando existe mucha información el cerebro racional entra en una especie de estado de pánico y no logra manejar los datos. El cerebro emocional, en cambio, al hacer uso de la mente subconsciente, que integra una mayor cantidad de información, resuelve con mayor soltura ante tal complejidad. A los indecisos, Ap Dijksterhuis recomienda: “Usa tu mente consciente para adquirir toda la información que necesitas para tomar una decisión. Pero no trates de analizar la información con tu mente consciente. Mejor toma un descanso mientras tu mente inconsciente la digiere. Lo que sea que tu intuición entonces te diga seguramente será la mejor elección”. Y Jonah Lehrer agrega, “las decisiones más difíciles son las que requieren de más sentimiento”.
Tal vez esta exploración de los procesos neurológicos que intervienen en la toma de una decisión tenga una aplicación práctica, quizás pueda ayudar a los indecisos a elegir a un candidato de una manera un tanto más consciente –aunque ser verdaderamente conscientes muchas veces veces significa dar rienda suelta a nuestra mente subconsciente. O tal vez a entender, entre la posible frustración, porque una persona elige lo que elige, cuando esto nos parece totalmente irracional. Sobre todo a darnos cuenta de que nosotros mismos, aunque nos gusta autoexcluirnos de las masas pastoreadas de las sociedad de consumo, constantemente tomamos decisiones en las que nuestro cerebro es manipulado por una serie de factores externos e internos  (y es que somos muchos dentro de uno). Tal vez a aprender a sentir al menos tanto como a pensar. Porque empezamos a sospechar que la tajante división del racionalismo, esa dualidad cartesiana entre el cuerpo y la mente, es solo una ilusión.
 

El gabinete británico,  tiene un equipo que utiliza conocimientos sobre los procesos cognoctivos automáticos para animar a los ciudadanos a que tomen lo que el gobierno considera son las decisiones correctas.

 
EscánerSi la ciencia puede ser usada por quienes buscan moldear nuestras decisiones, ¿puede tambien ayudarnos a mantener el control en nuestras manos?
Otro intrigante estudio del profesor Montague indica que quizás sí.
Explorando la manera en la que la promoción de una exposición de arte por una firma comercial podía hacer que un producto gustara más, Montague descubrió a un grupo de sujetos que era sistemáticamente más inmune a ese efecto.
Se trataba que aquellos que habían recibido entrenamiento en una versión de meditación no espiritual que también está basada en la ciencia, conocida como Conciencia Plena, en la que se trata de aprovechar los principios orientales de aprender a observar sin juzgar.

Imitar a los virtuosos

Parece una carrera armamentista del saber.
En una esquina, los publicistas, estrategas políticos y gobiernos todos tratando de conectarse directamente con nuestro cerebro automático, usando la perspicacia extraída de las ciencias del cerebro y la conducta.
En la otra, la oportunidad de que todos nosotros usemos esos conocimientos para tener más criterio, exigir más, lograr más control y quizás hasta ser más felices.
Entre tanto, como somos animales sociales, más influidos por el contexto y menos por la elección consciente de lo que asumimos, hay consejos simples para quienes quieren ser personas más virtuosas.
No lea libros de superación personal: no hay ninguna evidencia de que funcionen. Sencillamente elija amigos más virtuosos y, poco después, lo más probable es que usted los empezará a imitar.
 
 
Twitter del autor: @alepholo
[BBC]
 
 
 
 
 

jueves, 2 de mayo de 2013

1 de mayo, Fiesta de los esclavos del Trabajo y del sistema Illuminati

1 de mayo, Fiesta de los esclavos del Trabajo y del sistema Illuminati
La gente cree que el 1 de mayo se celebra el día internacional del trabajo. Pero en realidad lo que la élite poderosa que dirige el mundo celebra es el día del sistema Illuminati.

El día 1 de mayo de 1776, fué fundada en la ciudad de Ingolstadt, en Baviera, Alemania, por el jesuita Adam Weishaupt la Orden de los Perfectibilistas o Iluminados de Baviera, mundialmente conocidos como los Illuminati, que traducido del latín significa "Los Iluminados".
La orden ocultista Illuminati planeó, ya desde sus comienzos, una gran conspiración a escala mundial, hasta tal punto que hoy en día sus miembros son los que dirigen el mundo, a través de los gobiernos y de todo el sistema económico. El sello illuminati de la pirámide iniciática que aparece en el reverso de los billetes del dólar es la prueba más palpable, conocida por todo el público, y que demuestra la realidad de esta conspiración diabólica en todo el planeta.

En realidad en el mundo hay un superavit gigantesco de riqueza, pero interesa un sistema de presión y control, para tener dominada a la población, propórcionándoles míseros sueldos con cuentagotas, es decir, los medios justos para que siga sobreviviendo para seguir sirviendo al sistema; ganar el dinero justo para seguir trabajando al día siguiente, y así tener controlada a toda la humanidad, teniéndola a su servicio.

Quieren esclavos. Porque si todos fuéramos ricos, y todos estuviéramos tumbados en la playa, forrados en dinero, ¿quién iba a limpiar las calles? ¿quién iba a regar los parques? ¿quién iba a atender los servicios? ¿quién iba a atender las tiendas, las gasolineras, los aviones, los taxis, los hoteles, etc...?


"El 1 de mayo de 1776 nacen los illuminati. El 1 de mayo de 1945, la élite anuncia la muerte de Adolf Hitler. El 1 de mayo de 2011 la élite anuncia la muerte de Osama Bin Laden. El 1 de mayo de 1886 (los illuminati cumplen 100 años) los obreros en Chicago "organizan" una huelga y muchos mueren de forma cruel. Así nacía "el día del trabajador". La orden de matar fue dada por los mismos que organizaron la huelga.

taringa.net

ANIMAL MUTANTE ESCAPA DE CENTRAL DE GENETICA


miércoles, 1 de mayo de 2013

Segundo día de Audiencia Ciudadana y divulgación extraterrestre: escenarios militar y nuclear

 

Segundo día de divulgación extraterrestre en el Club de Prensa Segundo día de divulgación extraterrestre en el Club de Prensa
Stephen Bassett, productor ejecutivo de Audiencia Ciudadana para la Divulgación de presencia extraterrestre, acentuó que las experiencias OVNI relacionadas a bases y sistemas de misiles nucleares son de suma importancia.

El segundo día, 30 de abril, del evento que organiza la Fundación Audiencia Ciudadana con el objetivo de hacer pública la presencia extraterrestre entre los humanos estuvo dedicado a las experiencias OVNIs en ambientes militares y nucleares.

El primer día, el 29 de abril, estuvo dedicado, la primera parte, a la presentación del evento y a una profunda introducción del tema, y en la sesión de tarde se esbozó un mapa de la cuestión extraterrestre fundamentado en dos elementos principales: la evidencia y su ocultación. Durante esta tarde del día 29 se realizaron importantes revelaciones que aumentaron, más aún, el interés por la audiencia.

El segundo día estuvo destinado casi exclusivamente a abordar las experiencias OVNI  y extraterrestre en ambientes militares y nucleares. Estas observaciones en escenarios militares y de máxima seguridad se caracterizan por la total destrucción de pruebas y las presiones a los testigos apelando a la jerarquía militar, y cualquier investigación se realiza por cauces no oficiales que terminan negando la existencia de cualquier evidencia.
Sin embargo son tantas las experiencias en estos ámbitos, y ocurren desde hace tanto tiempo, que poco a poco van surgiendo testimonios de militares jubilados o convencidos de la no conveniencia de mantener el secretismo por más tiempo, y los investigadores disponen de una gran cantidad de información sobre casos y testigos directos, muchos de ellos de alto nivel, como los que asistieron este día 30 a la segunda jornada de la Audiencia Ciudadana por la Divulgación de la presencia extraterrestre entre los humanos.
Durante la mañana testificaron bajo juramento Nick Pope (Alto funcionario del Ministerio de Defensa del Reino Unido durante 21 años), el sargento John Burroughs (miembro de la Fuerza Aérea de EE.UU.-USAF- durante 27 años), el sargento Jim Penniston (miembro de la Fuerza Aérea durante 20 años y del Comando Aéreo Estratégico Guardia de Elite) y Joseph Patrick Frascogna  (Geólogo y asesor político).
La sesión de tarde estuvo dedicada en exclusiva al testimonio de varios oficiales sobre lo acontecido en distintas bases de misiles nucleares balísticos en las décadas de los años 60 y 70.
Capitán Salas, (Controlador y oficial de lanzamiento al mando de misiles balísticos intercontinentales), el Sargento David Scott, el Capitán David Schindele (Oficial de control de lanzamiento en el Comando Aéreo Estratégico (SAC) y sistemas de misiles balísticos intercontinentales), el Capitan Bruce Fenstermacher, (Commandante de misiles de combate Crew en la base de FE Warren AFB, Cheyenne, Wyoming), y Richard Dolan (Historiador estadounidense, autor y colaborador en televisión)
En esta sesión de tarde los testigos directos, bajo juramento, relataron las experiencias que mantuvieron durante el ejercicio de sus funciones en las que naves y/o luces se situaban encima o cercanas a bases de misiles nucleares y desactivaban absolutamente el control de los misiles.
Sobre datos biográficos de los testigos, libros, documentos y para el asistencia virtual mediante streaming a los actos de Audiencia Ciudadana dirigirse a la url:  http://www.citizenhearing.org.
El video de abajo es un resumen de la segunda jornada del 30 de abril.
 

Divulgación de presencia extraterrestre: sorprendente primer día de Audiencia Ciudadana

 

Salón del Club Nacional de Prensa de Washington Salón del Club Nacional de Prensa de Washington
 
El primer día de la audiencia para divulgar la interacción y presencia extraterrestre entre los humanos no sólo no ha decepcionado sino que ha sorprendido por su seriedad, profundidad e importantes revelaciones. El interés suscitado por este evento ha aumentado, aún más si cabe, tras su estreno. Los siguientes días prometen mucho más.

A las nueve de la mañana, hora de Washington, con algunos minutos de retraso, dio comienzo la primera audiencia de cinco que se celebrarán en el salón del Club Nacional de Prensa de Washington organizadas por la Fundación Audiencia Ciudadana al objeto de divulgar y dar conocimiento público de la presencia de extraterrestres entre los humanos.
En la presentación del evento Stephen Bassett, productor ejecutivo de Audiencia Ciudadana para la Divulgación insistió en que sí hay interacción entre la raza humana y extraterrestres y en la necesidad de que tanto periodistas como políticos tomen nota de las pruebas que durante estos días son presentadas invitándoles no sólo a informar sino a investigar porque no "estamos solos".
Tras las palabras de apertura se pasó a la juramentación de los primeros testigos que componían el primer panel: Donald R. Schmitt, investigador y escritor; Grant Cameron, Investigador y conferenciante; Stanton Friedman, Físico nuclear, autor y profesor canadiense  y Linda Moulton Howe, Investigadora, escritora y realizadora de televisión.
Este primer panel de testigos consistió principalmente en la introducción creciente en materia comenzando por los miles de avistamientos de OVNIs producidos en todo el mundo desde hace décadas hasta el ocultamiento del fenómeno por parte de altas esferas del gobierno y organismos de seguridad, pasando por la falta de interés de los medios de comunicación y de los científicos en general por miedo a un deliberadamente propagado miedo al ridículo y a represalias profesionales.
Durante toda la historia ha existido contacto extraterrestre pero desde el accidente Rosswel en 1947, en el que una nave extraterrestre se estrelló cerca de Corona, Nuevo México accediéndose a sus restos y cadáveres, y se tuvo contacto directo con uno o unos sobrevivientes, el fenómeno se hizo evidente pero el gobierno norteamericano comenzó a practicar un secretismo llegando a negar y ocultar las pruebas hasta nuestros días mediante la manipulación y el control de la información, la amenaza y el miedo.
Mientras tanto los avistamientos OVNI por parte de ciudadanos así como por pilotos militares y civiles en vuelo, contactos radar, etc. se repetían por cientos y miles en toda la geografía estadounidense y por el mundo entero.
La primera de parte de la audiencia, antes del almuerzo, estuvo principalmente dedicada a la presentación y a la enumeración de los elementos característicos del fenómeno que constituirán durante cinco días el foco de debate y testimonios: la evidencia extraterrestre y su ocultación.
La sesión de tarde, que comenzó sobre las 14:00h. -hora del este norteamericano- rompió con la calma ilustrativa de la sesión anterior convirtiendo la audiencia en un sorprendente e interesantísimo foro de revelaciones y declaraciones de alto nivel que cautivaron la atención de asistentes y televidentes durante toda su duración, a cargo del abogado Daniel Sheehan, del investigador y conferenciante Grant Cameron, de Antonio Huneeus (Periodista científico e investigador chileno-estadounidense), del Dr. Steven M. Greer, Fundador del Proyecto de Divulgación, el Centro para el Estudio de Inteligencia Extraterrestre (CSETI) y de Stephen Bassett, coordinador ejecutivo del evento que se celebra.
La sesión de tarde estuvo en buena parte centrada en el esclarecimiento de la llamada "iniciativa Rockefeller". En la conocida familia de multimillonarios históricos Rockefeller, dura y agriamente criticados a nivel mundial, sin embargo destacó por su filantropía, formación e interés por la divulgación extraterrestre, Laurance Spelman Rockefeller, que murió a los 94 años en julio de 2004, interesado también en la aviación, la ecología y el medio ambiente.
Los ponentes o panelistas de la sesión de tarde revelaron las ayudas económicas y las actuaciones al más alto nivel político norteamericano de Laurance Rockefeller con el objetivo de que sucesivas administraciones de la Casa Blanca hicieran pública la presencia extraterrestre entre los humanos y desclasificaran el material secreto relacionado con el tema OVNI y los extraterrestres. Aunque él mismo, con todo su poder y dinero, murió sin verlo conseguido.
Se realizaron graves revelaciones que suscitaron el máximo interés de los espectadores como las del abogado Daniel Sheehan, quien hizo público datos referentes al envío de entre 40 y 98 libras de plutonio a Israel, que esté país a su vez enviaba al Sha de Persia (Irán 1941-1979) y Sudafrica para la fabricación de bombas nucleares. El contrabando de opio en el sureste asiático, de armas, cocaína, etc... Operaciones todas controladas por la CIA. Estas revelaciones las hizo tratando de ilustrar el hecho de que hay un determinado nivel de seguridad al que ni congresistas, ni senadores ni el mismo presidente del gobierno estadounidense logran acceder. Una serie de "proyectos negros" financiados por la administración norteamericana pero no sujetos a ningún control y que maneja billones de dólares. El Dr. Steven M. Greer reveló que un día antes del atentado del 11S de 2001 un general norteamericano hizo declaraciones sobre estos inmensos fondos de dinero ajenos a cualquier tipo de control gubernamental.
Contaron los panelistas de tarde que mediante auténticas presiones de Laurance Rockefeller (al que sus hijos y hermanos no se parecen en nada), dispuesto a usar todo su poder, Bill Clinton estaba a punto de desclasificar el material OVNI, pero de repente una inmensa campaña en su contra fue activada sumergiendo la iniciativa en el olvido, y que algo parecido sucedió con Barack Obama quien también podría haber estado destinado a ser el presidente que hiciera pública la presencia extraterrestre pero unos meses antes de su llegada al poder se desató un tremendo desplome financiero que ha hecho caer también la iniciativa Rockefeller en el abandono.
Existe contacto extraterrestre con los humanos pero éste está blindado por el complejo industrial militar y financiero ligado al petróleo, el gas y el carbón. Este complejo tiene el control absoluto del contacto y se beneficia de la tecnología aportada por estos seres ocultándola "manu militari" a la población y al mundo científico, tecnología que integra fuentes de energías libres que darían un giro al actual panorama energético basado en el petróleo, el gas, el carbón y la energía nuclear, sectores que este complejo a la sombra que domina el mundo se niega a transformar. Según el Dr. Steven M. Greer esta élite dispone de naves que se desplazan mediante propulsión anti gravitatoria de tan elevado nivel tecnológico que pueden llevar a los seres extraterrestres "a su casa".
En cierto punto de la sesión se hizo evidente la necesidad de arrebatar el contacto extraterrestre a esa élite financiero-militar y organizar una cita entre los extranjeros y representantes del pueblo. Aunque quedaba patente la realidad de la dificultosa tarea, más por la peligrosa oposición del complejo elitista que por el contacto en sí.
Linda Moulton Howe, ilustró sobre la enorme distancia psíquica y tecnológica que existe entre estos seres extraterrestres y el ser humano que puede ser considerado como un bebé a su lado. Y que el paternalismo del gobierno ocultando esta realidad a la población terminaría por conducir al colapso de la sociedad.
Stephen Bassett, productor ejecutivo del evento invitó al periodismo a investigar estos asuntos de verdadero interés y el Dr. Steven M. Greer aportó un documento de la CIA en el que se evidenciaba que todos los medios de comunicación están controlados por esta élite a la sombra. De lo declarado se dedujo que ni el director de la CIA ni el mismo presidente del gobierno estadounidense tienen acceso a información y mucho menos control sobre el tema extraterrestre, estando este monopolizado por este complejo elitista que está por encima de ellos y extiende su red de dominio a todos los sectores de la sociedad, ciencia y la economía.
Stephen Bassett a modo de conclusión de la sesión de tarde del primer día de la Audiencia Ciudadana para divulgar la presencia extraterrestre a la población, señaló que "se ven cosas donde no las hay - como las armas de destrucción masiva en Irak - y no se ven donde sí existen - como la interacción y presencia extraterrestre entre los humanos.




 



 
 

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