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domingo, 29 de septiembre de 2013

‘The Brotherhood of Eternal Love’, Hermandad del amor eterno: la mafia hippie del LSD controlada por la CIA

Aunque esta historia parece un pastiche de todos los temas más seductores y sensacionales de los sesenta y setentas, de la revolución psicodélica, literalmente sexo, drogas, surf, Buda, California, conspiraciones, Tim Leary, la CIA, una red de tráfico de hashish Laguna Beach-Afganistan, el sol de Hawai y la marihuana maui-waui, Jimi Hendrix y los extraterrestres… Todo esto y más tiene esta historia, una de las grandes historias de la contracultura y de cómo un país se encendió y a la vez se perdió. En torno a este axis está La Hermandad del Amor Eterno (The Brotherhood of Eternal Love), una mafia-religión alimentada por las ideas de paz y amor de Tim Leary que se convirtió en una de las organizaciones de narcotráfico más grandes de Estados Unidos y la número uno en cuanto a venta de LSD.
 


El libro Orange Sunshine: The Brotherhood of Eternal Love and Its Quest to Spread Peace, Love, and Acid to the World, de Nicholas Schou (entrevistado por Ralph Metzger de Dangeous Minds, en el video) es el pretexto perfecto para recordar lo que la policía de Estados Unidos llamaba la “mafia hippie”.
 
La Hermandad del Amor Eterno tuvo sus orígenes entre un grupo de amigos de Anaheim que a finales de los cincuenta empezaron a llevar una vida de criminales de poco monta. Muchos de ellos eran surfers o motociclistas, se rodeaban de mujeres lindas y se habían curtido peleando en la calle. Su líder, el granjero John Griggs asaltó a un productor de cine en Hollwyood y le quitó su LSD de Sandoz. Días después él y sus amigos se subieron a las montañas y probaron el caliz. Ocurrió una teofanía, los rudos maleantes se convirtieron a la religión del amor y abdicaron de la violencia y las drogas duras.

Griggs y sus amigo empezaron a correr la voz, a decirle a su banda que dejaran de pelear, utilzaran el LSD y se fueran a vivir al desierto o al bosque, bajo la máxima de Leary: “Turn on, tune in, drop off”. En 1965 la Hermandad se convirtió en Iglesia, la Iglesia del Amor Eterno, justo cuando se prohibía el LSD. Para mantener su alegre estilo de vida la hermandad vendía hashish, marihuana y LSD. Organizaban safaris de surf a México por marihuana. Al LSD lo bautizaron Orange Sunshine, pastillas naranjas potentemente confeccionadas, que daban a niveles industriales. Iban a Afganistán por el hashish, compraban autos en Alemania, los conducían a Afganistán y luego los envíaban en barco, tenían un arreglo con la gente de aduanas.

Uno de sus métodos favoritos de dealear era meter el hash dentro de las tablas de surf, algo que les enseñó Mike Hynson, uno de los surfers de la película “Bruce Brown’s Endless Summer”. La Hermandad estaba muy impresionada por el sumo sacerdote del LSD, Tim Leary, y le llevaban marihuana su casa en Milbrook. Mientras tanto se habían mudado a Laguna Beach, donde superaban por completo a la policía y hacían ceremonias ritualizadas de LSD con motivos religiosos sincréticos. Proclamaban el amor eterno de los grandes maestros como Cristo y Buda, mientras bailaban desnudos y apilaban buenas cantidades de dinero, inlcuso llegaron a fondear al mismo Leary.
 
La Hermandad quería que Leary se fuera a vivir con ellos a una isla donde implementarían una utopía (y seguramente se llevaría toneladas de marihuana y LSD), pero el hierofante psicodélico no quería dejar la civilización, que era donde las cosas estaban pasando. El interés de Leary por la Hermandad se dio ya que justamente Leary había predicado en Harvard que el LSD podía reformar a los criminales presos; algo que probó con la psilocibina pero luego fue expulsado de la universidad. Griggs y sus secuaces justamente eran la prueba viviente de esto (aunque seguían cometiendo actos ilegales, habían dejado la violencia; eran ilegales sólo para el sistema). Leary atraído por esta evangelización psicodélica pasó tiempo con la Hermandad en Orange County. Ahí la Hermandad lo trató como rey, dosificándolo con la mejor ganja, el mejor hash, LSD cristalino, elíseo, y seguramente lindas chicas (aunque Leary tenía novia, Rosemary, una ex modelo).

Más tarde convencieron a Leary de irse a vivir por varios meses con algunos de los miembros de la Hermandad a un rancho de Iowa, donde establecieron una comuna. El idilio orgíastico en Iowa fue interrumpido por la muerte de una chica de 17 que se ahogó mientras estaba en LSD. Y por la muerte, dos semanas después, en 1969 de John Griggs, de quien Tim Leary había dicho “tiene el carisma, el brillo en los ojos… es un santo”.
Algunos miembros de la Hermandad se habían vibrado con Griggs por irse a Iowa con Tim Leary, argumentando que juntar al hombre más asociado con los psicodélicos en Estados Unidos con el grupo que más vendía psicodélicos era una bomba de tiempo. Siguiendo el sol, las olas y las nenas, buena parte de la Hermandad acabó en Maui, en Hawai. El plan era vender marihuana vía México y llevar su yate a Afganistán por más hashish, pero sucumbieron ante los encantos de la isla y empezaron a sembrar ganja y surfear las olas.
En Hawai se precipitó la debacle de la hermandad. En 1972 se filmó la película “Raibow Bridge”, dirigida por un alumno de Andy Warhol, Chuck Wein, y en la que aparece tocando sobre un volcán Jimi Hendrix. La película realizada en Maui, tierra de la “Brotherhood of Eternal Love”, incluyó a algunos hermanos de esta hippie mafia en tomas comprometedoras haciendo lujo de su arsenal de cannabis. La película trata sobre el despertar espiritual de un hombre detonado por la música de Hendrix y la intervención de una hermandad de seres extraterrestres. De hecho corre el rumor de que durante la filmación se grabaron unos OVNIs, pero luego los rollos misteriosamente desaparecieron.
 

Semanas después del estreno de la película se realizó una redada en California, Hawai y Afganistán y arrestaron a buena parte de la llamada “mafia hippie”. Sin embargo, algunos siguieron operando por mucho tiempo de una forma más desarticulada. Se calcula que la Hermandad ganó más de 200 millones de dólares.
 
Pero no todo fue amor y sol para la Hermandad, después de la misteriosa muerte de Griggs en Iowa en 1969 (algunos dicen que fue por una sobredosis de psilocibina, lo cual es improbable; otros PCP de los Hell’s Angels, ¿quizás la CIA?), apareció el enigmático Ronald Hadley Stark, quien se presentó con un kilo de LSD. Stark decía tener conexiones en Paris y en el Tibet y estar implementando una red internacional de LSD, era políglota y parecía tener relaciones en todos los lugares indicados. Demasiado bueno para ser cierto. Sin embargo, la Hermandad distribuyó el “orange sunshine” de Stark, fabricado en París, de forma exponencial.
La CIA había iniciado sus pruebas con LSD en programas de control mental como el MK-ULTRA desde la década de los 50. Ken Kesey, quien había sido parte de estos experimentos, y sus Merry Pranksters fueron parte también de la distribución masiva del LSD. Existe una fuerte teoría de que la CIA fomentó la distribución del LSD infiltrando agentes en el movimiento hippie y agenciándose las ganancias. Stark, todo indica, era un agente de la CIA.
 
La figura de Ronald Handley Stark es digna de investigarse a fondo, la información es confusa en respecto a este hombre. Algunos dicen que hablaba hasta diez idiomas, era amigo de la poderosa familia Whitney, de la mafia japonesa, había descubierto una nueva forma de producir LSD (se dice que es responsable de 20 millones de dosis, el máximo productor de la historia), se dice que era un refinado artista, pero cuando estaba en Nueva York cambiaba totalmente de apariencia: en California se vestía de camisa hawaiana y le hablaba a la Hermandad como si fuera uno de ellos, en Nueva York se juntaba con la aristocracia, era amigo de los fundadores de “The Process Church of the Final Judgement” entre la cual desfilaron tanto Charles Manson como los Beach Boys (el grupo de Manson, “encendido” en LSD mataría a Sharon Tate). Al final parece que Stark acabó on buena parte de los ingresos de la Hermandad; logró infiltrarse al control de mando haciéndolos creer que como ellos quería el amor y la paz, aprovechando que después de todo los miembros de esta mafia estaban viajando en fuertes cantidades de psicodélicos. Cuando fue arrestado en 1975 por vender drogas en Europa, el magistardo italiano Giorgio Floridio ordenó que fuera liberado, al tener evidencia de que Stark era empleado del gobierno de Estados Unidos.
La historia de cómo la CIA participó creando el “problema de las drogas” en Estados Unidos quedara para el siguiente episodio. Por ahora nos quedamos con este extraño culto al sol, al sexo y a los psicodélicos, que buscaba el amor eterno y la diversión eterna, pero eso no podía durar para siempre.
 

miércoles, 24 de julio de 2013

NEW AGE: La filisofía esotérica creada por la CIA

En el ámbito de las “teorías de la conspiración” y la información alternativa es muy frecuente encontrarse con premisas nuevaeristas del estilo pseudoesotérico de gurúes modernos. Area X ya ha dado cuenta de algunos casos como Matías Di Stéfano, que han sabido vender sus “enseñanzas”, generando ganancias millonarias. Sin embargo, pocos adeptos de ese tipo de creencias conoce el origen de la corriente ni sospecha que en realidad sus creencias son fruto de una amalgama generada por la CIA en los años 60′s para eliminar la creciente conciencia política que volvía peligrosa a la juventud estadounidense por aquellos años.
El movimiento de la nueva era estuvo estrechamente ligado a diversas operaciones secretas de la CIA y de la KGB, dentro del contexto de la Guerra Fría. Y es que este movimiento y sus líderes tuvieron mucho que ver con el desmantelamiento de la “Revolución del 68”; el inicio del terrible fenómeno del narcotráfico y el consumo masivo de drogas entre la juventud; el auge de diversas sectas orientalistas y, aunque parezca sorprendente, la caída de la URSS.
Las revueltas estudiantiles de los años 60 y principios de los 70 del pasado siglo supusieron un duro golpe para el establishment de las sociedades occidentales de esa época. En Francia, Gran Bretaña y los Estados Unidos, las tres naciones más comprometidas en la lucha contra el “telón de acero”, se estaba gestando algo que los líderes políticos no comprendían. Sus jóvenes más brillantes, los universitarios que dirigirían los destinos de sus respectivos países en la próxima década, se habían transformados en unos radicales antisistema.
Revueltas callejeras, manifestaciones, creación de organizaciones pacifistas o de acción política, mítines y todo tipo de iniciativas tendentes a promover un cambio en la sociedad tuvieron lugar durante esos años. En USA esta situación se agravó todavía más con las protestas contra la guerra de Vietnam. En los centros de poder del mundo occidental altos mandos de los servicios secretos, del ejército y del gobierno se reunían para intercambiar informes e impresiones sobre lo que estaba sucediendo.
La conclusión a la que llegaron las mentes pensantes de la CIA es que se estaba gestando un movimiento revolucionario en el mismo corazón del “mundo libre”. Y lo que era todavía peor: intelectuales, filósofos, profesores y gentes de gran altura intelectual y un enorme peso en la opinión pública se estaban adhiriendo al nuevo movimiento. Para los analistas de la CIA y de los servicios secretos británicos la situación se tornaba de una gravedad extrema. Los más pesimistas proyectaban un futuro nada tranquilizador. Esos jóvenes revolucionarios filocomunistas ocuparían puestos importantes en la estructura social de sus países. Los servicios de inteligencia, los partidos políticos, el ejército, las universidades, todos los sectores de la sociedad estarían “infiltrados” por izquierdistas radicales, todos ellos posibles agentes de la URSS. Es más, muchos políticos y militares vieron en este nuevo movimiento social de carácter antisistema la mano oculta de la temida KGB. La solución, según diversos autores, no consistió en acabar con el movimiento, sino en transformarlo, despojándolo de todo activismo político.
Ocultismo, drogas y rock and roll
El plan consistió en “cambiar el punto de atención” de los nuevos revolucionarios. Sus esfuerzos debían dirigirse hacia otras cuestiones, no hacia la meta de promover un cambio político. De este modo, en pocos años, el activo movimiento, que nació con unas metas bastante claras, acabó desinflándose y cayendo en la más absoluta anarquía, hasta desaparecer.
La finalidad de esta operación de largo alcance diseñada por la CIA y los servicios secretos británicos era introducir dentro del movimiento revolucionario juvenil tres nuevos elementos: las creencias esotéricas, mágicas y ocultistas; el consumo masivo de drogas y la aceptación del nuevo sonido del rock and roll. Con estos tres elementos los antropólogos y sociólogos de las inteligencias británica y norteamericana pensaron que lograrían que los jóvenes idealistas entrasen en un proceso de alejamiento del mundo real, lo que conllevaría la pérdida de sus objetivos políticos.
Y todo apunta a que estos planes tuvieron éxito. La música rock se transformó en un fenómeno juvenil de masas, atrayendo la atención de millones de adolescentes; las drogas se convirtieron en algo habitual en los campus universitarios estadounidenses, provocando la destrucción de toda una generación y las filosofías y sectas orientalistas llegaron a occidente. Muchos de los líderes de las revueltas de los años sesenta terminaron militando en sectas como los Hare Krishna, Meditación Trascendental y similares, y otros muchos fundaron o se convirtieron en militantes del “Movimiento del potencial humano”, que se centraba en el estudio de la astrología, la sabiduría de oriente, la hipnosis, las facultades paranormales del hombre, el yoga, la meditación o el desarrollo de la intuición entre otras cuestiones.
El potencial humano se transformaría más tarde en el ya masivo y popular movimiento de la nueva era. Pero, ¿de dónde obtuvieron los antropólogos y sociólogos de la CIA y la inteligencia británica la idea de combinar música rock, drogas y creencias mágicas? Según informaciones provenientes de Prioridad Internacional, una prestigiosa revista de circulación restringida especializada en cuestiones de inteligencia, nada más y nada menos que de los rituales de iniciación de diferentes pueblos indígenas y de varias ceremonias de los adoradores de la diosa Isis en los imperios egipcio y romano.
En estos rituales se unían las creencias mágicas –los dioses o los espíritus hacían acto de presencia en la ceremonia–; el consumo de sustancias alucinógenas como el peyote, el mescal u otras para comunicarse con los espíritus y lograr el trance, y una música de tambores repetitiva y rítmica con la finalidad de provocar un estado alterado de conciencia. Para Prioridad Internacional uno de los principales agentes de esta operación fue el famoso escritor Aldous Huxley.
El autor de Un Mundo Feliz, La máquina del Tiempo o La Isla del Doctor Moreau colaboró ya desde su juventud con la inteligencia británica y fue miembro fundador de la “Mesa Redonda de Rhodes”, una organización entonces comandada por Arnold Toynbee a la que pertenecían los miembros más importantes de la oligarquía británica. Toynbee perteneció durante casi cincuenta años al consejo del “Real Instituto de Asuntos Internacionales” –RIIA– y dirigió la División de Investigaciones de la inteligencia británica en la II Guerra Mundial, a la vez que hacía de oficial de información del primer ministro Winston Churchill. La función de los miembros de la “Mesa Redonda” era la defensa de los intereses del imperio y evitar a toda costa su decadencia y pérdida de poder en el ajedrez mundial. Los hijos de la élite de la “Mesa Redonda” entraban a formar parte de otra organización conocida con el pomposo nombre de los “Hijos del Sol”, que vendría a ser algo así como un escalón anterior obligatorio antes del acceso a la ya citada “Mesa”.
Años más tarde, Huxley regresó a Gran Bretaña, donde permaneció durante algún tiempo, hasta que a principios de 1952 volvió a asentarse en USA, esta vez acompañado por su médico personal y fiel amigo Humphrey Osmond. En ese mismo año la CIA puso en marcha el programa de control mental Mk–Ultra bajo la dirección personal del director de la agencia secreta norteamericana, Allen Dulles.
El director de la CIA, curiosamente, colocó en un lugar destacado del proyecto a Osmond, quien de este modo comenzó a trabajar para el servicio secreto de USA. Pocos meses después, Osmond y su amigo Aldous Huxley celebraron una serie de reuniones en la Universidad de Chicago para poner en marcha un plan de experimentación con mescalina y LSD. En esta época Huxley empezó a consumir mescalina y fruto de ello fue uno de sus libros más importantes: Las Puertas de la Percepción, obra que puso de moda la idea entre la juventud norteamericana que los alucinógenos tenían la capacidad de “expandir la conciencia” hacia otras realidades desconocidas.
Huxley estaba convencido que la renovación religiosa de USA vendría de las drogas y no de los predicadores. Huxley y el ya convertido en científico de la CIA Humphrey Osmond siguieron ampliando sus trabajos sobre los efectos de los alucinógenos con algunos individuos pertenecientes a los grupos ocultistas que el escritor había fundado en su primer viaje a USA. Recordemos que la base del proyecto Mk–Ultra era también estudiar los efectos de las drogas en el ser humano. Entre los voluntarios “conejillos de indias” de Osmond y Huxley se encontraban algunos de los que años más tarde se convertirían en líderes de la contracultura estadounidense como Alan Watts o Gregory Bateson. Watts era un experto en religiones orientales y un defensor del uso místico del LSD con la finalidad de descubrir “nuestro yo interno”. Alan Watts también fue uno de los fundadores de la Pacific Foundation, la cual patrocinó a la WKBW en San Francisco y la WBAI–FM en Nueva York, las dos primeras emisoras de radio en promover el sonido rock and roll de los Rolling Stones, los Beatles y los Animals. Las mismas emisoras popularizarían luego el rock ácido y el punk rock.
En cuanto a Gregory Bateson, trabajó como antropólogo para la OSS, la agencia de inteligencia estadounidense anterior a la creación de la CIA. Más tarde se haría cargo de la dirección de la clínica experimental de drogas alucinógenas del hospital de veteranos de guerra de Palo Alto, de donde saldrían los primeros ideólogos del “hippismo”. A finales de los años sesenta Bateson fundó la “Clínica Libre” en la que siguió experimentando con drogas. Al personal de la clínica de Bateson pertenecía por ejemplo el doctor Ernest Dernberg, oficial de la inteligencia militar, posiblemente asignado al proyecto Mk–Ultra.
A mediados de los sesenta, la CIA y la inteligencia británica decidieron poner en marcha sus planes para acabar con la revolución juvenil. Se promocionó desde medios afines la música rock; se aprovechó la “infraestructura ocultista” creada por Aldous Huxley en California, al mismo tiempo que se publicitaba a todo tipo de sectas como los Hare Krishna o el Templo del Pueblo. Y, lo que es más terrible: se inundaron las calles y los campus universitarios de drogas mientras se daba cobertura a la “cultura de los alucinógenos”, promoviendo a gentes como Watts, Bateson, Isherwood, Timothy Leary –uno de los líderes de la contracultura acusado en múltiples ocasiones de trabajar en el proyecto Mk–Ultra– o Stanislav Grof, el mayor difusor del uso del LSD como “expandidor de la conciencia”. Grof comenzó a trabajar sobre los efectos éste ya en 1956 en el Instituto Psiquiátrico de Praga. Años después se trasladaría a los Estados Unidos, continuando allí sus experimentos en el Centro de Investigación Psiquiátrica de Maryland. Grof, tras haber guiado personalmente más de 4.000 sesiones con LSD, llegó a la conclusión de que esta droga puede actuar como un catalizador de la conciencia.
En un amplio informe elaborado por el boletín de inteligencia Prioridad Internacional sobre los verdaderos intereses tras la revolución juvenil leemos: “A finales de los sesenta, Huxley fue nombrado profesor conferencista del Instituto Tecnológico de Massachussetts, en Boston. Estando en esa ciudad, Huxley organizó en Harvard un círculo paralelo a su equipo en la costa oeste. En el grupo de Harvard estaban Huxley, Osmond y Watts –venidos de California–, más Timothy Leary y Richard Alpert. El tema aparente del seminario de Harvard era ‘La Religión y su Significado en la Edad Moderna’. Se trataba en realidad de planear la contracultura del rock ácido. En la época de Harvard, Huxley estableció contacto con el presidente de la Sandoz –una empresa farmacéutica – que por esa época trabajaba en un contrato con la CIA para producir grandes cantidades de LSD y psilocibina –otro alucinógeno sintético– para la operación Mk–Ultra, el experimento oficial de guerra química de la CIA.
Según documentos que la CIA ha hecho públicos recientemente, Allen Dulles, el director de la agencia de inteligencia, compró más de 100 millones de dosis de LSD, casi todo el cual fue a inundar las calles de los Estados Unidos a finales de los sesenta. En esa misma época, también Leary comenzó a comprar por su cuenta grandes cantidades de LSD de la Sandoz. De las discusiones del seminario de Harvard, Leary armó el libro La Experiencia Psicodélica, basado en el antiguo Libro Tibetano de los Muertos. Con este libro se popularizó el término que había acuñado Osmond: expansión psicodélica de la muerte”. En este mismo informe se dice que el principal “conejillo de indias” de Bateson en Palo Alto fue Ken Kesey: “Bateson le administró la primera dosis de LSD a Kesey en 1959. Para 1962, Kesey había terminado su famosa novela Alguien Voló sobre el Nido del Cuco, la cual popularizó la noción de que la sociedad es una prisión y que los únicos realmente libres son los locos. Posteriormente, Kesey organizó un círculo de iniciados en el LSD denominada los ‘Alegres Truhanes’, que recorrían el país repartiendo LSD –muchas veces sin advertírselo a los receptores–, montando redes de distribución local y sentando las bases de una gran campaña de propaganda de la contracultura, aún un movimiento minúsculo”.
Esalen, nido de espías
A principios de los años 50 se funda en San Francisco la “Academia Americana de Estudios Asiáticos”, bajo la dirección del profesor de la Universidad de Standford Frederic Spiegelberg. Junto a él se unieron a esta nueva aventura intelectual Alan Watts, el indio Haridas Chanduri o el japonés D. T. Suzuki, entre otros. A los cursos impartidos por el profesor Spiegelberg y sus colaboradores asistieron durante años miles de estudiantes. Dos de estos alumnos, profundamente interesados por las sabidurías orientales, abrigaron la idea de fundar un centro especializado en el estudio de las nuevas ideas y filosofías que estaban llegando a los Estados Unidos. Michael Murphy y Richard Price, así se llamaban estos dos jóvenes emprendedores, consultaron su proyecto con Spiegelberg, que enseguida se ilusionó. Price había participado años atrás en los experimentos desarrollados por Gregory Bateson sobre los efectos de las drogas en el hospital de veteranos de Palo Alto. Parece que fue a través de Bateson como los dos jóvenes conocieron a Aldous Huxley, quien también prestó toda su ayuda para levantar este proyecto.
Al fin, en 1963, tras dos años de duro trabajo, Murphy y Price pusieron a funcionar Esalen, un instituto dedicado a la fusión de las religiones con la ciencia; oriente con occidente; lo material con lo espiritual; lo antiguo con lo moderno; el cuerpo con la mente; el arte con las matemáticas; etc. Situado en Big Sur, un bello paraje a unos 300 kilómetros al sur de Los Ángeles, pronto acaparó la atención de insignes heterodoxos que aterrizaron en Esalen llenos de ideas. Centenares de miles de personas pasaron por los cursos y convivencias de Esalen desde entonces hasta nuestros días. Escuelas, hospitales, iglesias y diferentes instituciones gubernamentales tienen en la actualidad contratos de colaboración con Esalen.
En este peculiar instituto de investigaciones desarrollaron sus enseñanzas escritores, filósofos, psicólogos, psiquiatras, historiadores e importantes científicos como Jack Sarfatti, un heterodoxo físico que trabajó en proyectos secretos para el gobierno de lUSA; Nick Herbert, autor de importantes estudios sobre comunicaciones translumínicas; Fred Alan Wolf, autor de conocidos libros de divulgación científica como Universos Paralelos o El Universo Onírico; Arthur Yung, matemático e inventor del helicóptero Bell; Jhon C. Lilly, médico y máximo experto mundial sobre los estados de privación sensorial y la comunicación con los delfines; Karl Pribram, neurofisiólogo y autor del modelo holográfico del cerebro; Stanislav Grof, especialista en los efectos del LSD y creador de la psicología transpersonal; B. F. Skinner, el famoso psicólogo conductista; Virginia Satir, fundadora de la terapia familiar; S. I. Hayakawa, especialista en semántica general de primera línea; David Bohm, físico y profesor de la Universidad de Princeton que ha realizado contribuciones decisivas a la mecánica cuántica y a la relatividad; John Mack, director durante años del departamento de psiquiatría de Harvard, premio Pulitzer y últimamente uno de los más famosos investigadores del fenómeno abducción –secuestro de seres humanos por parte de pretendidos seres extraterrestres–; o Fritjof Capra, un reconocido físico teórico que sentó las bases de las relaciones entre la física y las filosofías orientales con su best seller titulado El Tao de la Física.

domingo, 7 de abril de 2013

Algunas razones más para dudar de WikiLeaks

Mientras, los medios sionistas y todos los periodistas y contertulianos incapacitados para pensar por sí mismos analizan y debaten sobre las filtraciones de WikiLeaks sin dudar ni un solo ápice de su verdadero fin desinformador como no podía ser de otra manera, no hay ni una sola voz discordante. La ONG ahora amenaza con sacar a luz filtraciones comprometidas de un gran banco, el cual probablemente será el Bank of America, el más grande de los Estados Unidos. ¡Echémonos a temblar, va a revolucionar el concepto que tenemos sobre la banca, si no nos lo dicen sus documentos, todos seguiríamos creyendo que los bancos son nuestros mejores amigos! … Por favor, que ingenuidad.

Cada vez existen más sospechas sobre el verdadero interés de las filtraciones

En enero de 2007 un miembro importante de WikiLeaks, John Young, quien actualmente encabeza el sitio cryptome.org, renunció a la organización alegando que se trataba de una operación encubierta de la CIA. Por otro lado algunas fuentes de inteligencia de diversos países asiáticos han sugerido la posibilidad de que “WikiLeaks está operando una campaña de desinformación, alegando persecución de las agencias estadounidenses de inteligencia, pero realmente pertenece a esas mismas agencias”. De hecho no deja de llamar la atención que esta organización dedicada a filtrar información confidencial sea respaldada por gente como George Soros, y que haya logrado en tan poco tiempo convertirse en un protagonista del actual escenario geopolítico, en buena medida con la ayuda de medios informativos del mainstream, los cuales parecen proteger y alimentar la presencia de WikiLeaks.
Esta hipótesis apunta a que a fin de cuentas los secretos revelados por la organización están cuidadosamente seleccionados de acuerdo a una compleja agenda, pero que a fin de cuentas los hechos más significativos, que realmente revelarían los intereses de la élite geopolítica son simplemente mantenidos en la sombra, por ejemplo la necesidad de Estados Unidos de que Pakistán continúe apoyando a los talibanes para mantener a flote la supuesta guerra de Afganistán, la cual forma parte de un mega show bélico destinado a lucrar del tráfico mundial de heroína y a mantener activa la economía de guerra estadounidense.
WikiLeaks se define a sí misma como “una organización multi jurisdiccional para proteger a disidentes internos, filtradores de información, periodistas y blogers que enfrentan amenazas legales o de otro tipo por publicar información, cuyo interés principal es exponer regimenes opresivos en Asia, el antiguo bloque soviético, África subsahariana, y el medio oriente, pero asistimos a la gente de cualquier otra nación que quiera revelar comportamientos no éticos de gobiernos y corporaciones. Y apuntamos a lograr el máximo impacto político posible.” Sin embargo existe un reporte elaborado por el controversial periodista radicado en Washington, Wayne Madsen, que revela una aparente afiliación de WikiLeaks como parte de una operación oculta de la CIA. En el reporte se denuncia a WikiLeaks como parte de la estrategia de espionaje digital de Estados Unidos e Israel, operada por la CIA y el Mossad respectivamente, y como fuentes cita a comunicados de las agencias de inteligencia en China y Tailandia. En particular China sospecha que la organización tiene conexiones con el Mossad.
WikiLeaks está íntimamente involucrado con una operación de 20 millones de dólares de la CIA en la que disidentes chinos que viven en Estados Unuidos hackean constantemente computadoras del gobierno de China. Este grupo de hackers simulan ataques informáticos a redes del ejército estadounidense, supuestamente provenientes de China, para que luego el gobierno de Estados Unidos pueda denunciar ciber ataques por parte del gigante asiático. Esta supuesta amenaza justifica el aumento en el presupuesto de ofensiva y defensiva de Estados Unidos y siembra el miedo de organizaciones públicas y empresas en este país que eventualmente se cobijan bajo el gobierno. Para reforzar su hipótesis, Wayne Madsen advierte que uno de los miembros del consejo de WikiLeaks, Ben Laurie, es un programador y experto en seguridad cibernética que trabaja para Google, empresa que recién firmó un acuerdo de cooperación con el conglomerado de agencias de inteligencia estadounidense, la Agencia Nacional de Seguridad (NSA).
También de acuerdo a las fuentes de inteligencia de Asia que han filtrado información a Madsen, la CIA se molestó con WikiLeaks luego de que se enterará que la organización también estaba colaborando con la agencia israelí de el Mossad. Ello motivó que la CIA suspendiera momentáneamente el otorgamiento de fondos a WikiLeaks y por esa razón uno de los fundadores que se presenta bajo el alias de Daniel Schmidt, decidiera mover la operación central de la organización a Bélgica y Suecia.
Por otro lado existen rumores de que George Soros, el viejo lobo de la especulación financiera y uno de los hombres más poderosos del mundo, podría también estar fondeando la operación de WikiLeaks. Supuestamente cuando el senador estadounidense Norm Coleman se opuso al nombramiento de Mark Malloch como presidente del Banco Mundial, a quien Soros apoyaba, el magnate húngaro pidió a Daniel Schmitt que hackeara la lista de seguidores de Coleman, robando los datos bancarios y sus domicilios para luego publicarlos en el sitio de wikileaks.org. Esta movida eventualmente costaría a Coleman su reelección frente al demócrata Al Franken, otro de los protegidos de Soros. Además, de acuerdo a esta misma versión Soros estaría promoviendo el movimiento de la base central de operación de WikiLeaks hacia Islandia, país que por un lado se perfila como uno de los mayores protectores de activistas en internet, y que por otro lado su sistema bancario que se encuentra en plena recuperación tras la crisis de 2008 parece el terreno ideal para que el húngaro instale algunos millonarios negocios mientras que WikiLeaks se mantenga cerca de él y pueda continuar sus operaciones desde la tierra del hielo.
Por otra parte el presidente de Irán, país que se ha visto involucrado en los cables filtrados, donde se menciona presión del rey de Arabia Saúdita y de Israel para atacar a Irán, ha declarado a la BBC, que considera que WikiLeaks es solo propaganda y se trata de una guerra psicológica en contra de su país.
“No creemos que la información haya sido filtrada. Creemos que fue organizada para ser publicada en una base regular para lograr ciertas metas políticas”, dijo a la BBC
Finalmente, dentro de las múltiples acusaciones que acusan a WikiLeaks de estar aliado con la CIA y otras agencias de inteligencia, se presentan una lista de mails de un importante ex miembro de la organización, John Young, en donde Además asocia a WikiLeaks con la mafia rusa del Phishing cuyo epicentro se encuentra en Israel y supuestamente es operada por un grupo de judíos rusos.

mysteryplanet.com.ar

martes, 19 de marzo de 2013

CIA y MI6 sabían que Irak no tenía armas de destrucción masiva

Salen a la luz pruebas de que la CIA y el MI6 recibieron información a través del ministro de Asuntos Exteriores de Saddam Hussein y de su jefe de inteligencia de que Irak no tenía armas de destrucción masiva activas.
Antes de que comenzara la guerra, el entonces primer ministro británico, Tony Blair, aseguró en el Parlamento que, de acuerdo con datos de la inteligencia, el programa de armas nucleares, químicas y biológicas iraquí se encontraba operativo y en expansión.

Sin embargo, un reportaje documental emitido por la cadena británica BBC revela que las agencias de inteligencia británica y estadounidense sabían que Irak no contaba con un programa activo de armas de destrucción masiva.

El programa televisivo describe cómo Naji Sabri, ministro de Asuntos Exteriores de Saddam Hussein, informó al jefe de la Agencia Central de Inteligencia estadounidense (CIA) en París, Bill Murray, que en lo referente a armas de destrucción masiva "Irak no tenía prácticamente nada".

El reportaje confirma, asimismo, que tres meses antes de la guerra un agente del Servicio de Inteligencia Secreto británico (MI6) se reunió con el jefe de inteligencia de Saddam Hussein, Tahir Jalil Habbush Al-Tikriti, y afirmó que ese país no albergaba ese tipo de armamento. Ese encuentro se llevó a cabo en la capital jordana, Amman, tan solo días antes de que el Gobierno británico publicara su polémico expediente sobre las armas de Irak en 2002, un dossier que se empleó para justificar una guerra que acabó con la vida de cientos de miles de personas.

Lord Butler, un funcionario público que trabajó con varios primeros ministros británicos y que encabezó el comité parlamentario que investigó los informes secretos sobre Irak, señala que nunca se le notificaron los comentarios de Sabri y recalca que los ciudadanos británicos fueron realmente engañados.


Por otro lado, el servicio de inteligencia británico aseguró en aquella época que Irak estaba comprando uranio de Níger, pese a que dichas afirmaciones fueron descartadas por otras agencias de inteligencia.

Las fuerzas armadas de EE.UU. atacaron Irak en 2003 y derrocaron el régimen de Saddam Hussein con el pretexto de que poseía unas armas de destrucción masiva que jamás fueron halladas. En total, más de un millón de iraquíes murieron a causa de la invasión y de la ocupación estadounidense del país árabe. Abundante información confirma que durante ese periodo se ejecutaron numerosas torturas en las prisiones de aquel país.


Texto completo en: http://actualidad.rt.com/actualidad/view/89403-irak-cia-mi6-armas-inteligencia

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